Y
comprendió que hay personas que brillan sin ser estrellas, y que hay
silencios que separan sin ser kilómetros. Que la vida es un poquito así,
sin sentido, pero que nos desesperamos por darle uno. Uno con nombre y
apellido a ser posible; un sentido que nos abrace por las noches y que
no se valla a vernos las cicatrices: que la comparta con nosotros..
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