La partida no comienza hasta que no encuentras un compañero de juego, hasta que el último peón se derrumba, el caballo deja de cabalgar y la reina se cansa de reinar. Hasta que no encuentras tu amuleto, tu 13 de la suerte , tu espejo roto , tu gato negro.
Ahora lo entiendo.
Lo que cuesta avanzar de espaldas sin ver el camino que te depara el futuro. Lo que duele rasparse las rodillas cuando tropiezas continuamente con la misma piedra. Y lo que duele enamorarse después de esa misma piedra.
Ahora lo entiendo.
Lo difícil que resulta andar de puntillas para no despertar al monstruo que llevas dentro y escuchar a esa oveja que te dice: Duermete , no nos cuentes más. Estamos todas.
Ahora lo entiendo.
Lo complicado que es formar tu propio
Rompecabezas , agarrarte a la barandilla, mirar hacia el cielo y repetirte que algún día todo irá bien. Todo es una mala racha, que no debes tener miedo. Que no debes odiar ese monstruo , que al menos él no te abandona.
Ahora lo entiendo.
Entiendo el deseo de tenerte aquí para abrazarme, porque el único calor que necesito en pleno verano es el tuyo. Ir hasta tu casa y tirar piedras a tu ventana. Marcharme triste cuando veas que no la abres para verme , sino para decirme que me vaya.
Entederlo de nuevo.
Que he aprendido a caer de pie después de tantos años saltando por los precipicios . Que de tanto matar a Cupido, me he convertido en asesina. Que tengo el corazón agrietado, con daños y manchas de café de tantas noches en vela soñando contigo.
Que ya ni el viento me despeina. Hasta él huye de mi cuando me ve pisando asfalto. Cuando ve acercarse esas piernas golpeando el suelo, con paso firme y mente descompuesta. Y no lo entiendo.
No entiendo lo que me ha costado comprender todo esto. No entiendo como no lo vi antes. Como no lo vi llegar. Como tuve que caer y romperme, coserme y curarme para aprender todo esto.》