miércoles, 22 de octubre de 2014

No eres la talla  de tu sostén  ni eres  la anchura  de tu  cintura. No eres  el color  de tu pelo,
 el color  de  tu piel o el color de tu lápiz de labio. No te  defines  por la  cantidad  de  atención
 que obtienes de  los hombres  o de las  mujeres. No eres  la  de la  foto  de  perfil  que tienes,
 ni  los  me gusta que  puedes  obtener. No eres  ese  diminuto vestido  rojo,  ni la  polera
que  muestra  tu ombligo. No eres  el piercing, ni  el  aro que  puedas   tener. Eres  las  cosas
con las  que  sonríes y las  palabras  que  dices.  Eres  los  sentimientos  y los  pensamientos
que  tienes. Eres  hermosa no por  la  forma  de  tu cuerpo, sino  por la calidad  de  persona  que  eres.

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