jueves, 2 de octubre de 2014

Y  ya  nada  volvió  a ser  como  antes . Y tú y  yo  nosotros  , volvimos

a ser  desconocido , pero  esta  vez , desconocidos que, durante un 

tiempo , se  conocieron (O se  hirieron) muy  bien .No  me  preguntes

por qué o  cómo , pero  uno de los  días más  tristes de mi vida  fue

aquel en el  que  nos  cruzamos  y nos   dimos  dos  besos , en lugar de  uno.

No  sé  si  me  explico . Que aquel  día nos  miramos  a  los  ojos  y, aunque 

sonreíamos, todo  era  maquillaje; Una  mera formalidad.

Estábamos ausentes, cariño. Tan  quemados , tan perdidos , tan con ganas de  que

alguien nos  encontrase de  nuevo. Y yo te  hubiese dicho que  aún te  buscaba 

por  las  noches. Que  aún te tareaba cuando  estaba solo. Que  aún ojalá  nosotros,

pero  por qué  iba yo  a  decirte nada, si  ya lo habíamos perdido  todo.

Todo, que  se  dice rápido , casi  tan rápido  como perdimos aquello.

Y recuerdo cuando me decías que  cuidado, que  eras un precipicio, y 

que  yo  tenía tendencia  a  resvalar . A enamorarme, vamos. 

A caer, y  con ese  estilo que sólo tienen los  poetas, es  decír hasta  el  fondo.

Hasta lo insalvable, hasta  todas  esas  ojeras que  ya  ni maquillarte  puedes,

porque hay  cansancios, algunas  heridas, que marcan el  brillo  de  los  ojos .

Qué más  da o a quién le  importa  que siga perdiendo en  este  no  saber 

qué hacer: si  olvidarte o  sangrar un poquito más , quizá  con la  esperanza 

de  que  termines volviendo y me digas al oído , muy bajito , que , como  yo,

nadie ha  sabido escribirte, o  quererte, o quizás romperte  mejor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario